Bitcoin se convierte en arte, mientras suecos rechazan la creativa moneda

Bitcoin está transformando en crítico de arte al inspector de impuestos sueco.

La mayor economía nórdica se encamina a rechazar los bitcoins y sus competidores como monedas y, en cambio, le dará al software el mismo tratamiento fiscal que aplicaría a una alfombra persa o una pintura de Andy Warhol.

“Las monedas están tradicionalmente atadas a un banco central o una zona geográfica”, dijo en una entrevista Olof Wallin, funcionario de la Agencia Tributaria Sueca que está preparando reglas para el bitcoin y los programadores que lo generan. El organismo con sede en Estocolmo probablemente “vea los bitcoins como lo que llamamos otro activo: exactamente como el arte o las antigüedades”.

Desde su creación en 2008, bitcoin ha desafiado los supuestos sobre lo que es el dinero. También ha captado la atención de los reguladores, que se esfuerzan por mantenerse informados en tanto la gente usa el software para pagar por todo, desde aranceles universitarios hasta tazas de café y donaciones para campañas senatoriales.

Suecia se inclina a una interpretación del bitcoin que permitiría al país cobrar impuestos a las ganancias de capital por cualquier transacción que use el software. La medida colocaría al bitcoin en una clase de activos que incluye antigüedades, joyas, estampillas y derechos de autor.

Advertencias de las autoridades

En toda la región nórdica, donde gobiernos estables con calificación AAA han estado a la vanguardia en cuanto a regulación bancaria, las autoridades están enfrentando el concepto de bitcoin. En Noruega, el departamento impositivo decidió etiquetarlo como un activo gravable, Finlandia planea tratarlo como una materia prima, en tanto los reguladores daneses están elaborando una propuesta para los legisladores a fin de proteger de pérdidas a los consumidores y las empresas.

En junio, el banco central sueco expresó preocupación por la posibilidad de que el bitcoin y sus competidores significaran un riesgo para quienes los usan como método de pago. La Autoridad Bancaria Europea se hizo eco de esa inquietud en diciembre y advirtió a la gente que usa el software que lo hiciera bajo su propio riesgo.

El ministro de mercados financieros sueco, Peter Norman, dijo esta semana que las monedas virtuales arriesgan convertirse en herramientas para actividades criminales como el lavado de dinero y el terrorismo financiero.

Globalmente, el bitcoin ha tenido diversas recepciones. El banco central de China prohibió a los bancos manejar la moneda virtual, en tanto el Servicio de Impuestos Internos de Estados Unidos no ha ofrecido orientaciones más allá de decir que está trabajando en el tema y que viene monitorizando las monedas digitales desde 2007.

El precio de los bitcoins se disparó en noviembre superando los US$1,000 por primera vez cuando especuladores previeron un uso más amplio del dinero virtual. Desde entonces el precio ha caído a cerca de US$820 en Bitstamp, una de las bolsas online más activas donde los bitcoins se cambian por dólares y otras monedas. Hace un año, un bitcoin costaba cerca de US$15.